Y otra noche sin dormir, pero claro, ¿qué vas a hacer?
No puedes llorar, ¿para qué? No vas a cambiar nada.
Quieta, quédate quieta, que nadie se dé cuenta.
No llores, no llores, no llores, aguanta, no te derrumbes ahora.
Y la lágrima cayó, y con la primera todas las demás. Y sigues llorando.
Por él, por ella, por ellos, por ti.
Ojalá fueras capaz de sujetarlos a todos.