- Mira, algún día esto acabará.
- ¿Qué?
- Os olvidaréis el uno del otro y todo se irá a la mierda. Así que, por favor, dile que le quieres.
- No, no puedo.
- ¿Por qué? ¿Por qué tienes que ser así? Sólo son dos putas palabras, ¿tan difícil es? Joder, va a desaparecer, llegará un momento en el que ni siquiera pienses en él y ya no podrás decirle que le quieres, porque no será verdad. Deja esa jodida cobardía a un lado y díselo, sólo una vez, díselo. Por ti, por él, hazlo por mí si quieres, pero hazlo ya. Lo estás perdiendo y no te estás dando cuenta.
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jueves, 22 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
So lovely, sometimes...
- Eh, ¿te cuento un secreto? -Bajó la voz hasta convertirla en un susurro. Te quiero...
viernes, 7 de mayo de 2010
He makes me smile.
Dio vueltas al bolígrafo entre sus dedos mientras miraba adormilada sus apuntes de filosofía desparramados por la mesa.
La melodía de "Train or Bus" que empezó a sonar desde su móvil la hizo despertar de repente. Dio un respingo y parpadeó varias veces.
Miró el móvil y sonrió de oreja a oreja al ver su nombre en aquella pantallita.
- ¡Hola!
- Hey, ¿cómo estás?
- Bien, ya sabes, estudiando.
- Hace tiempo que no hablamos, no me llamaste el otro día.
- Dijiste que me avisarías cuando pudieras hablar. -Soltó una carcajada. Qué chaval, siempre en las nubes.
- Joder, es verdad, no me acordé.
- ¡Ah, muy, bonito, no te acuerdas de mi! -Se hizo la ofendida, aún riendo.
- Claro que me acuerdo de ti.
Y ella se estuvo acordando de esa simple frase toda la tarde, con esa sonrisita idiota en la cara que cada vez aparecía más a menudo, gracias a él.
La hacía realmente feliz, ese chiquillo.
La melodía de "Train or Bus" que empezó a sonar desde su móvil la hizo despertar de repente. Dio un respingo y parpadeó varias veces.
Miró el móvil y sonrió de oreja a oreja al ver su nombre en aquella pantallita.
- ¡Hola!
- Hey, ¿cómo estás?
- Bien, ya sabes, estudiando.
- Hace tiempo que no hablamos, no me llamaste el otro día.
- Dijiste que me avisarías cuando pudieras hablar. -Soltó una carcajada. Qué chaval, siempre en las nubes.
- Joder, es verdad, no me acordé.
- ¡Ah, muy, bonito, no te acuerdas de mi! -Se hizo la ofendida, aún riendo.
- Claro que me acuerdo de ti.
Y ella se estuvo acordando de esa simple frase toda la tarde, con esa sonrisita idiota en la cara que cada vez aparecía más a menudo, gracias a él.
La hacía realmente feliz, ese chiquillo.
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